sábado, 21 de diciembre de 2013

MUTE

Me dijo que me sentara. Empezamos una conversación que no tenía sentido. El silencio era incómodo para dos “desconocidos”. Hablamos durante media hora. De pronto, me preguntó si creía en el amor. Yo le contesté un sí rotundo, prácticamente sin pensarlo. Se quedó callado. Un silencio intenso entró en la sala de ese primer piso casi sin decorar. Me miraba fijamente. Yo quería aguantar la mirada, como demostrando que soy constante y que no me acobardo con nada. ¿Por qué me miraba así? ¿Por qué ese silencio? ¿No iba a decir nada sobre esa pregunta extraña que había soltado? Empecé a creer que era una encerrona, que me estaba analizando. Que, de alguna manera, estaba entrando en mi mente y entendiendo lo que pensaba. Me daba pavor el pensar en ello. Siempre había tenido miedo al silencio, a lo que se puede entender de él. A esas miradas que descubren el alma. A esos micro-movimientos que en una conversación no se aprecian pero que en un silencio máximo se asemejan exagerados. Seguía mirándome. Fijamente. Intensamente. ¿Qué pensaría? ¿Creería que soy una mujer con el alma vacía? ¿Estaría viendo en mí todo eso que guardo y que no quiero enseñar a nadie? ¿Habría descubierto mis secretos y mis deseos? Era imposible….solo eran miradas. Con eso no podría hacer nada más que ver. Pensé que ya debíamos de llevar unos largos 10 minutos. ¿No iba a acabar nunca esa tortura? De pronto, sin más, él me sonrío. Se levantó, encendió un cigarro y abrió la ventana. Todo el ruido de la ciudad entro de lleno en esa sala casi sin decorar. El silencio se terminó y se cambió por el barullo habitual del día a día. Se sentó de nuevo y, ahí, comenzó todo.

"La última de las libertades humanas es elegir nuestra propia actitud ante cualquier circunstancia" (Viktor Frankl)


Colores de otoño a pesar de ser invierno. Este look que combina el negro con colores tierra también tiene su toque vintage. La chaqueta negra de lana la compré en una tienda de segunda mano de Lugo por 1'50 (precio anticrisis del todo). La camisa de franela a cuadrados es una reliquia que apareció en mis manos sin que me diera cuenta (no puedo deciros cuanto tiempo tiene, aunque se que es mucho, ni de donde es). El pantalón es un vaquero negro alto que queda genial con unas zapatillas, unas botas o unos zapatos de tacón. Las botas, del estilo de las panama jack, son muy cómodas, muy calentitas y están muy de moda. La bufanda de H&M y el bolso son complementos con los que se puede jugar dándole un matiz distinto al look. 
Y esto ha sido todo por hoy. Se acerca fin de año y hay que pensar que luciremos en la noche más larga del año. Así que, a pensar todos.

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